The Arrival

Hola #nuevospobres,

Estaba dando una vuelta por el barrio con Juanita la Destructora aka María Ansiedad, y venía pensando en la cantidad de veces en las que las que ya son madres me decían que una vez que naciese el Pequeño Dictador iba a experimentar el mayor amor que nadie podía sentir en su vida. Cuando me lo pusieron encima me emocioné muchísimo, pero me puse a llorar y le dije a Mi Santo entre lágrimas: es que todavía te quiero más a ti. La verdad es que durante todo el parto tuve una sensación de culpa inmensa porque la última cena sólida que el Pequeño Dictador iba a recibir en muchos meses había sido una pizza Domino’s muy muy grasienta. Y me sentía mala madre.

Retrocedamos: yo estaba encantada con mi embarazo, me hacía unos 10km andando al día y la tripa no me pesaba. Incluso un par de días antes bailé reaggeton durante horas con mis amigas (cosa que no solemos hacer a menudo, lo prometo). Como los niños se suelen retrasar, el día D pensé: hoy no me pongo de parto ni de coña. Así que Mi Santo y yo, ante la excitación por un nuevo capítulo de Juego de Tronos (el autocorrector de mi Whatsapp lo traduce como GoT), pedimos una pizza Domino’s y nos vimos el capítulo de lo más panchos. En ese momento, el Pequeño Dictador empezó a dar señales de que esta temporada de GoT le estaba pareciendo bastante mierda, pero yo seguí con mi pizza y el capítulo, porque a mi me estaba encantando. Mi Santo decidió que ese día fumaría un cigarrito de felicidad (el último de su vida, según él) y nos fuimos a dormir. A las 3 de la mañana, cuando las señales eran inequívocas, me levanté, me duché, preparé todo e intenté despertar a Mi Santo sin éxito. Lo había cargado demasiado. Así que le arrastré hacia la ducha donde se quedó unos diez minutos bajo el chorro de agua, aunque él jura que fueron dos, mientras que servidora se retorcía por el pasillo de casa.

Llegamos al hospital y en seguida me pusieron lo que debería considerarse el mejor invento de la Historia después del lavaplatos: la Epidural. Sonidos celestiales para mis oídos. En seguida al paritorio y en 5 minutos el Pequeño Dictador estaba con nosotros. Me lo pusieron encima y sólo le podía ver su cabeza de pepino y no la cara. Y como era el primer niño que cogía en brazos en mi vida pues no me atrevía a moverme demasiado. Entonces es cuando intenté sentir lo que todas las madres me habían comentado, miré a Mi Santo y le dije: Jo, es que todavía te quiero más a ti…giphy (3)

Después todo fue increíblemente bien hasta que intenté sobornar al dueño de la Clínica para que me alquilasen un apartamentito al lado del nido, pero me dijeron que no, así que Mi Santo, el Pequeño Dictador y yo, partimos rumbo a casa.

 

Sed felices,

Pobrele.

 

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Familia no hay más que una y al perro lo encontraron en la calle (o casi)

Hola #nuevospobres,

El otro día os conté cómo LosNuevosPobres se habían convertido en LosNuevosPadres. Los días pasan como el Día de la Marmota sin que se diferencien los martes de los domingos. Qué más da, estoy de baja y no trabajo. Y Mi Santo es autónomo y trabaja los siete días de la semana.

El caso es que pensándolo bien, resulta que soy madre desde hace unos tres años, cuando La Juana, otrora llamada Juanita Quitapenas llegó a nuestras vidas. Y si ahora tenemos con nosotros al Pequeño Dictador, no fue para menos la llegada de este cuadrúpedo a la familia Nuevos Pobres.

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Parecía que un miembro de una célula terrorista sin identificar se había instalado en nuestra casa para ponerlo todo patas arriba, y no en sentido figurado. Sillas, mesas, cómodas, el sofá, ropa, zapatos, una caja de ibuprofenos que milagrosamente sólo le produjo una gastritis cuando, según la veterinaria, debería haberla matado; almohadones, un puff, raticida… Todo lo que ha pasado por sus ojos ha pasado luego por su boca.

Como cuando estábamos sentados en una terraza con La Juana atada a una de las sillas. Mi Santo, muy confiado, se levantó un segundo, y la perra tardó menos de una milésima  en salir corriendo calle abajo, oliendo el rastro de un kebab, con la silla de metal atada a su correa. Ésta daba bandazos de lado a lado de la acera, a 78 km/h.  En lugar de correr tras ella me dio por rezar un Padre Nuestro. No mató a nadie. De milagro. Soy atea.

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O como cuando dando un plácido paseo por las verdes laderas euskaldunas La Juana desapareció de nuestros ojos. De repente oímos un leve cacareo que tras unos segundos se convirtió en un gallinero en guerra. Vimos plumas volar sobre los arbustos. Mi Santo y yo nos miramos y dijimos al unísono: mierda, La Juana. Cuando Mi Santo entró a ver qué pasaba se encontró dos gallinas muertas y la perra con la boca llena de plumas. Antes de echar un rapapolvo al animalico, Mi Santo pensó que la mejor idea era inmortalizar el momento con su cámara nueva, provocando la ira del pobre dueño del caserío.

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Y ahora La Juana, otrora llamada Juanita Quitapenas me mira desde su cama llena de pelos, con sus ojillos de haber abandonado el lado oscuro, y me dice: ¿y éste cuándo se va?. La que fue la enviada del Maligno a la Tierra se ha convertido en la Princesa Destronada para dejar la corona al nuevo miembro de la familia. Larga Vida al Rey.IMG_8740

No te preocupes Juana, #losnuevospobres tienen amor para todos. Dinero no, pero amor, un huevo.

 

Sed felices,

Pobrele

Los Nuevos Pobres se multiplican

Hola #nuevospobres,

Escribo estas líneas desde la clandestinidad de mi cuarto de baño. La casa ha sido tomada. No tengo mucho tiempo para comunicarme con vosotros. En cualquier momento seré llamada cruelmente a servir los deseos de mi nuevo amo.

Sentada a oscuras en el retrete, he recordado que cuando era pequeña siempre imaginaba mi vida adulta. Pensaba que a los 18 sería una persona madura, universitaria, responsable, con coche propio, con novio, independiente.  Pero no. Pensaba que a los 25 mi vida profesional estaría resuelta. Nada más lejos de la realidad. Pensaba que a los 30 tendría una familia de esas TOP. Pero no, era una treintona soltera. Resulta que uno cumple años pero sigue siendo igual de idiota que cuando tenía 15. Eso no te lo explica nadie.

Y, de repente, este verano Mi Santo y yo hemos sufrido la invasión de un tirano inesperado, el vástago que nos está robando el tiempo y la energía. El conde de Malasaña, el duque de Tribunal, el hijo de la tormenta, el rey de los chulapos. ¡Larga vida al rey! Es como un Tamagotchi sin el botón de off. Un pequeño dictador que ha instaurado su régimen de Monarquía Absoluta en mi casa y el barrio entero. Y todo esto así, ZAS, sin que me haya dado tiempo a madurar siquiera.

Esta es sólo la introducción de lo que viene. Muy pronto, en sus pantallas de retina, Aventuras y Desventuras de #LosNuevosPobres y de cómo éstos se convirtieron en #LosNuevosPadres.

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Ahora debo dejaros inesperadamente. He oído un llanto. Nos vemos pronto. O no.

Sed felices,

Una #nuevapobre

He madurado…

2 de noviembre de 2015. Esa es la fecha de mi último post. ¿Abandono? Puede ¿Procrastinación? También ¿Que soy una vaga? Eso seguro…

Hace año y medio que no me metía por aquí, muy heavymetal. En mi cabeza me meto todos los días, escribo un post; se me ocurren cosas y las apunto en un cuaderno. Y me creo que lo he hecho, pero no, no he escrito ni una línea. Me pasa también con la limpieza y el orden de mi casa. Cada vez que me voy a poner una camisa me creo que he planchado, pero no, yo no hago esas cosas…

En este año y medio me han pasado muchísimas cosas, ya os contaré. Lo más importante de todo es que he madurado: el otro día que Mi Santo había salido, yo me quedé sola en casa viendo una peli. Me entraron ganas de ir al baño, paré la peli, crucé el pasillo, llegué al baño, me senté en el trono, me levanté (no, no me lavé las manos, sorry), volví a cruzar el pasillo, puse la peli, me tapé con la manta, y todo esto a oscuras. Sí, a oscuras. Sin tocar el interruptor. No me entraron ganas de decir Bloody Mary, ni siquiera Verónica, tres veces delante del espejo. Ni salieron serpientes del retrete, ni se me apareció Samara por el pasillo. No pasó nada, y no me dio miedo. Queridos nuevos pobres, he madurado.

En mi update bianual he de contar también que sigo igual de nuevapobre pero que cada vez gasto más. Esa es otra historia que os contaré muy pronto.

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Nada más por hoy que bastante me he esforzado.

Sed felices y maduros.

Una #nuevapobre

Yo, Cenicienta

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Hola #nuevospobres,

Llevaba meses y meses sin pasar por aquí, pero ya estoy de vuelta.

El otro día, en uno de esos minutos del día en los que una se siente una explotada laboral, se me ocurrió la absurda y a la vez genial idea de ponerle mi cara a cenicienta, imprimir la foto y colgarla en la pared de mi oficina.

Así que inicio la búsqueda en Google y escribo “cenicienta pobre limpiando”, empiezo a hacer skroll y de repente, cuál será mi sorpresa cuando me encuentro una foto mía. UNA FOTO MÍA. Así es como me ve la red, cómo me ve Mark Zuckleberg, cómo me ve el mundo. Supongo que así también me verá mi jefa.

Sé que llevaba mucho sin escribir, pero un acontecimiento así tenía que ser publicado, contado, cantado, gritado a los cuatro vientos a vosotros cuatrogratos que me leéis.

Muchas cosas han pasado desde la última vez que publiqué. Por ejemplo: holaquétalmehecasado. Esto merece un capítulo aparte, o varios, por eso puedo prometer y prometeo contaros cómo, cuándo y por qué los #nuevospobres decidieron dar el sí quiero y gastarse sus ahorros pasados y futuros en un fiestón.

Sed felices, #nuesvospobres.

Para estar bella hay que sufrir

Me contagiaron hepatitis, pero tengo unas uñas preciosas

Queridos #nuevospobres,

¡Feliz año en Marzo! He desaparecido un tiempo, básicamente porque:

1. Soy una vaga.

2. Compré un dominio por 7€. Me pidieron una contraseña. Se me olvidó la contraseña. La escribí mal tantas veces que me bloquearon la cuenta. Así de idiota soy.

Desde que no aparezco por aquí, más o menos desde 1996, me he apuntado al gimnasio, y no sólo lo pago, sino que también voy. Y he decidido gastarme, de vez en cuando, unos pocos euros en hacerme la manicura. También he hecho más cosas, pero ya os contaré con calma otro día, si es que no me vuelvo a olvidar de la contraseña…

Pues bien, el otro día pasé por delante de un lugar algo cutre y leí: Casa de Uñas. Me miré las manos, abandonadas y tristes y decidí entrar a hacerme la manicura. Me sentaron en una mesa larga, y se me sentó en frente una china con mascarilla y mangas de peluche ¿Qué quiele? -Manicura normal, respondí. Me gruñó. Sacó una lima muy usada y se puso a trabajar. Luego sacó el palo plateado para quitar cutículas y un alicate, puede que también usados. En ese momento todo me dio mucho asco, me imaginé intentando convencer a Mi Santo de que me había pillado VIH, Hepatitis y Sífilis (todo a la vez), por ahorrarme unos euros en la manicura, y me di mucha pena a mi misma. Me daría mucha rabia pillarme hepatitis porque ya no podría beber vino, ni cerveza, ni gintonic, ni pacharán. Después de un rato dejando fluir mis pensamientos hacia la hipocondría más extrema, me tocó pagar. En ese momento pensé, puede que me contagien la hepatitis, pero qué baratas son y qué monas me han quedado las uñas…

Y esto es todo lo que tenía que decir.

Sed felices #nuevospobres.

Tenía que pagar. Pero lo prefiero gratis.

Queridos #nuevospobres. Hoy escribo para contaros que, como es evidente, he tenido que cambiar el interfaz del blog ¿Por qué? Porque si quería mantener el anterior me obligaban a pagar. Y la verdad es que no entiendo por qué. Cuando recibí el email de WordPress, dándome la triste noticia, entendí mal, y pensaba que me querían pagar ellos a mí por tener una cosa tan fea. Me hizo mucha ilusión, pero cuando lo volví a a leer, me di cuenta de que no, de que en esta vida no se consigue dinero de una manera tan fácil.

Y es que es muy difícil ganar dinero. Hace mucho que no escribo porque no tengo tiempo. Y trabajo mucho. Y gano muy poco. Y yo lo único que quiero son unos zapatos nuevos. O un viaje a Perú. Yo qué sé. Soy de la Generación Millenium, lo quiero todo.

El otro día, una amiga tenía la intención de celebrar una fiesta de disfraces, en la que el tema era: ¿Qué te gustaría ser en tu próxima vida? Tuve mis dudas entre ser un ninja o Jacques Custeau. Pero pensándolo mucho, decidí que me customizaría un traje de “chica de alfombra roja”, de esas que posan de espaldas con el cuello descoyuntado. Y me pondría unos bocadillos saliendo de mi boca, diciendo: el secreto de mi belleza es beber mucha agua (yo aquí sigo procrastinando mi hidratación día tras día) y dormir 8 horas (hola ojeras, qué tal estáis).

Pero sin embargo, no tengo tiempo para ser chica de alfombra roja, así que todas las mañanas, cuando salgo de la ducha y me veo los pies, me digo: a ver si esta noche te quitas el esmalte de uñas que llevas desde el 10 de agosto. Cerda.

Sed felices #nuevosobres. Recordad que con dinero y sin dinero, casi siempre hago lo que quiero, excepto tener una plantilla de WordPress decente. Eso no se puede…

P.D: He escogido la primera plantilla gratis que he visto. Cuando el Sr. WordPress quiera que pague por ella, la volveré a cambiar. Gracias Sr. WordPress.